Alimentos sanos; un lujo impagable

Todos queremos un cuerpo sano y fuerte. Sabemos que el alimento juega un rol vital a la hora de alcanzar estos objetivos. Constantemente, escuchamos que es necesario aprender a informarnos, mínimo leer las etiquetas de los productos que compramos. Pero también, tenemos que exigir al Estado, aportar información clara sobre los alimentos que consumimos. De esta forma, podremos decidir con propiedad cuál alimento es el más conveniente para nuestra salud y nutrición y así disfrutar de una buena calidad de vida

Sin embargo, de nada me sirve saber qué comer o cómo comerlo, si no tengo acceso a este alimento, si no se encuentra por ningún lado o si no tengo la posibilidad de comprarlo. Además, acceder a productos más nutritivos y saludables no es tan factible para todos los costarricense, ya que sus precios o disponibilidad están al alcance de muy pocos.

Descarga de buque granalero en camiones
Descarga de buque granalero en camiones

En términos de Seguridad Alimentaria y Nutricional, el acceso a alimentos está condicionado por factores sociales como niveles de pobreza, índices de empleo y precios de los alimentos. También, a factores productivos como la distribución, factura petrolera, importación y exportación, tendencias de los mercados nacionales e internacionales, entre otros.

Datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, muestran que la canasta básica ronda entre los 46 mil y los 49 mil colones, pero estos mismos productos dependiendo del establecimiento y calidad o valor diferenciado, podrían llegar a costar hasta más de 120 mil colones.

Es decir, un asalariado no especializado que según el Ministerio de trabajo gana unos 288 mil colones al mes, tendría que destinar entre una quinta parte y la mitad de su salario solo en alimentación y probablemente no se esté nutriendo de la mejor manera.

Y qué decir de los cientos de miles de costarricenses que ni tan siquiera pueden comprar alimentos. En julio del 2016 el INEC indicaba que al menos 1 millón 115 mil costarricenses vivían en pobreza, es decir, el 22% de la población nacional.

En octubre del 2016, el gobierno anunció con “bombos y platillos” que el país alcanzaba el índice de pobreza más bajo de los últimos 7 años. El logro celebraba que unos 10.400 hogares costarricenses, habían salido de la pobreza, reduciendo la cifra al 20.5% de la población.

Sin embargo, esta “mejoría” es imperceptible e insignificante. En especial, si consideramos que 22 mil 600 personas representan muy poco, cuando básicamente la cuarta parte de la población es pobre. Lo más preocupante es que las brechas siguen creciendo ya que si bien hubo una mínima disminución en los hogares pobres, la cantidad de hogares en condición de pobreza extrema aumenta cada año. Actualmente, más de 336 mil costarricenses viven en pobreza extrema.

El INEC define la pobreza extrema: “como la población cuyo ingreso per cápita es igual o menor al costo de la canasta básica alimentaria.” Es decir, estas personas se irán a dormir con el estómago vacío y el resto de los hogares pobres, muy probablemente no comerán alimentos sanos ni nutritivos.

Nos hemos acostumbrado a la idea de que el supermercado es la mejor fuente de alimentos diversos, cuando en realidad estamos limitados a los productos que ese establecimiento ha seleccionado previamente y muy probablemente no se rige por normas que busquen el bienestar y nutrición del consumidor y mucho menos, se solidaricen con los productores nacionales.

Por esto es indispensable potenciar las ferias ecoagrícolas y del agricultor, para no solo fortalecer al campesino costarricense, sino que además, el consumidor cuente con mayor diversidad de alimentos, de mejor calidad y a precios más accesibles.

Feria ecoagrícola

Menos alimentos ticos para los ticos

Otra de las condiciones que mantiene en alza los precios de nuestros alimentos es la reducción del área dedicada a producción agropecuaria y el aumento en las áreas de monocultivos. El Censo agropecuario del 2014, determinó el área productiva de Costa Rica, en unos 2 millones 406 mil hectáreas, es decir el 47.1% del territorio nacional. Los datos evidencian una disminución de 663 mil 921,7 hectáreas con respecto a lo reportado en 1984, lo que corresponde a un 21,6% menos de extensión utilizada en fincas agropecuarias.

Además, se identificaron 78 mil 408 fincas que producen al menos un cultivo, lo cual es el 84,3% del total de fincas. Esto podría estar poniendo en peligro el sistema alimentario del país. Ya que al reducirse la variedad de productos a los que los costarricenses tenemos acceso, se debilita nuestra capacidad como país de autosatisfacer la alimentación de su población.

Como lo explica Fabián Pacheco, el dumping: es una discriminación internacional de los precios. Una situación de competencia desleal que implica vender un producto en el país que lo importa a un precio menor al que se vende en el país de origen. En consecuencia, los productores locales son sacados a la fuerza de competencia.

La FAO (Food and Agriculture Organization), asegura que muchas de las políticas y tendencias neoliberales, donde la importación de granos básicos se ha vuelto una prioridad para los países centroamericanos y que ha reducido en un 17% la fuerza laboral agrícola, está limitando significativa y aceleradamente la disposición a alimentos inocuos, nutritivos y variados.

Tenemos que ser más exigentes con el Estado costarricense para que fortalezca y mejore el accionar de la Secretaría de la Política Nacional de Nutrición y Alimentación (SEPAN), ente encargado de velar por la SAN del país.

Pero también podemos buscar formas para liberarnos de los sistemas alimentarios y empoderarnos de nuestra propia salud y nutrición. Podemos regresar a la tierra y sembrar productos que no requieren mucho espacio. Hoy, existen miles de creativas opciones para hogares sin patio o espacio verde. También, podemos fortalecer iniciativas como los huertos comunales y escolares que ya se aplican en Costa Rica y han dado excelentes resultados en países como Cuba. Además, debemos solidarizarnos consumidores y productores nacionales y tener presente en todo momento que el alimento es un derecho y no solo un producto comercial.

3 thoughts on “Alimentos sanos; un lujo impagable

  1. Debemos todos cultivar nuestra propia parcela de alimentos definitivamente. Es la unica forma de poder controlar la alimentacion propia y saber que le metemos al cuerpo. Ademas del aspecto economico que se ve reflejado a muy corto plazo desp de una no muy alta inversion. Permacultura creo que es el paso a seguir con respecto a las frutas o vegetales que consumimos de manera responsable. No vale la pena entrar a la industria de las carnes. Mejor hacerse vegetariano que seguir alimentandose de sufrimiento y deteriorando su salud.

  2. Hola

    Muy motivante tu redacción y hay demasiadas información que no
    conocía que me has enseñado, esta maravilloso.. te quería
    agradecer el espacio que dedicaste, con unas infinitas gracias, por enseñarle a gente como yo jujuju.

    Besos, saludos

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